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POESÍA

POESÍA

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RECOMENDACIONES ONU

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CORTO

homofobia

* IMPRESCINDIBLE BENEDETTI *

* MARIO ALONSO PUIG: "LA FELICIDAD ES DESCUBRIR EN LA VIDA EL SENTIDO DE NUESTRA EXISTENCIA" *

MEDITACIÓN Y RELAJACIÓN

jueves

EDUCAR CONTRA EL MIEDO


El Magistrado-Juez Fernando Grande-Marlaska y el Presidente de la Asociación de Ex-Presos Sociales Antoni Ruiz, en una de las jornadas de sensibilización educativa organizadas por nuestro instituto con motivo del Día Internacional contra la homofobia y la transfobia

Como sabemos, para la mayoría de los jóvenes la adolescencia constituye un periodo difícil por los cambios y tensiones que habitualmente comporta el tránsito hacia la vida adulta. Una etapa, especialmente complicada, para los estudiantes homosexuales y transexuales, que deberán enfrentar - en la mayor parte de los casos - en el silencio más absoluto, el descubrimiento de su condición sexual en entornos dominados por el prejuicio y el miedo.

Del mismo modo que se reconoce la importancia de nuestro país al contar con una de las legislaciones más avanzadas en protección de derechos LGBTI, también debemos denunciar el déficit democrático y la incongruencia que supone la pervivencia de un anquilosado sistema educativo que niega esta realidad en el ámbito de su competencia.

A las autoridades educativas hay que recordarles que los adolescentes LGBTI también existen. Y que están hoy tan invisibilizados y desprotegidos como sus iguales de anteriores generaciones. La muerte del joven trans Alan, el suicidio de Diego - un niño de once años que estudiaba en un colegio religioso - y el incremento durante el último año de agresiones a jóvenes homosexuales, son una muestra lacerante de cómo los Derechos Humanos se vulneran sistemáticamente en ámbitos educativos que señalan protegerlos y promocionarlos.

Diversas investigaciones llevadas a cabo, en los últimos años, por la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) ponen de manifiesto no solo la especial vulnerabilidad con la que viven su condición sexual los adolescentes homosexuales, bisexuales y transexuales, también la de los jóvenes que se atreven a romper con los rígidos roles de género normativos.

Estos son algunos de los testimonios que hemos podido leer en los citados informes:

Sufrí acoso escolar homofóbico desde los 6 a los 17 años. En el instituto pasé los peores años de mi vida”.

Recuerdo haber bajado a los baños de chicas y había en una de las puertas: Hay que matar a la secta de las lesbianas. Estaban mis iniciales puestas y las de mi novia”

Mi vida fuera de las cuatro paredes de mi cuarto ha sido un infierno; ningún heterosexual es capaz de imaginar lo difícil que es salir a la calle cada día y tener que defender tu orientación con la cabeza bien alta mientras la gente pretende hundirte en lo más hondo. En mi anterior colegio, esas 6 horas era una constante batalla de blasfemias contra mí”

Durante mucho tiempo quería arrancarme la piel porque tenía un sentimiento profundo de odio hacia mi mismo”

El peor momento fue cuando un niño del colegio (12 años), de un grupo que me estaba acosando, dijo: “Joder, cómo nos pasamos, si yo fuera él, me pegaba un tiro”

El profesorado casi siempre se mantenía al margen, y cuando intervenía te hacían sentirte culpable de no saber integrarte en la comunidad educativa”

Desgraciadamente voy a un colegio de jesuitas, donde la homofobia se respira todos los días en el ambiente. Especialmente por nuestro tutor, que es cura, que suele dedicar horas enteras alimentando tópicos sobre los homosexuales mediante indirectas”

Me cogieron entre tres personas, cuyos nombres y apellidos recuerdo perfectamente y me pusieron en medio del vestuario y todos los chicos de clase, no todos, algunos, 7 u 8, me empezaron a orinar encima, diciéndome: “Arturo es mariposo”, y a reírse. Pues recuerdo que del escándalo que se formó, de que la gente se estaba riendo y tal, el profesor entró y vio lo que estaba pasando y se fue”

Era una necesidad de liberación absoluta y, entonces, pues yo me imaginaba las mil y una formas de suicidarme”

Y entonces me decía: la única solución que hay para dejar de sufrir es el suicidio. Digo: dejo de sufrir yo y deja de sufrir mi familia, y en el colegio les dejo tranquilos porque no tienen un maricón”

La homofobia genera en pleno Siglo XXI, y en un preconizado sistema de libertades, el secuestro emocional de jóvenes que se ven obligados a ocultar su condición sexual. Los adolescentes son gregarios por naturaleza; ninguno quiere sentirse distinto al grupo, y menos por una causa que le puede convertir en chivo expiatorio de la insidia de sus iguales. La orientación sexual y la identidad de género, no son una opción, son una condición. El hostigamiento a los menores homosexuales y transexuales persiste en nuestras escuelas.  A veces, mediante el acoso consentido; algunos docentes refieren que esto siempre ha pasado, que son cosas de la edad y que no tiene mayor importancia. En otros casos - habitualmente en colegios de ideario religioso - a través de la negación y demonización identitaria. La homofobia no se elimina mirando hacia otro lado, es necesaria la implicación efectiva de alumnos, familias y profesorado para erradicarla.

Así lo entendió la comunidad educativa del IES Duque de Rivas, de Rivas Vaciamadrid, que puso en marcha en 2005, con el apoyo expreso del AMPA, un proyecto de lucha contra la homofobia en el centro escolar. La Tutoría de Atención a la Diversidad Sexual y de Género (también llamada Tutoría LGBTI+H) nació para dar respuesta a la demanda invisibilizada de adolescentes homosexuales y transexuales, que veían un día sí y otro también, su dignidad vilipendiada cada vez que un estudiante denigraba a otro con el consabido insulto. Once años de trabajo han dado sus frutos. El instituto es hoy un referente de innovación educativa en la convivencia, cuenta con distintos reconocimientos como el que le otorgó hace unos meses la Organización de Estados Iberoamericanos por la promoción de los Derechos Humanos, y es, sobre todo, un espacio mucho más seguro para los estudiantes y profesores que deciden expresar su afectividad libremente.

La tutoría trabaja en tres vertientes:
  • Atención a adolescentes LGBTI y sus familias. Ofrece recursos educativos que ayudan a resolver las dudas que se puedan plantear. Así mismo se facilita, a los estudiantes que lo demanden, información rigurosa, precisa y veraz sobre Diversidad Sexual y de Género. También, herramientas para que aprendan a desarrollar una correcta socialización, a través de un trabajo de acompañamiento y asesoría (Counselling)
  • Atención al profesorado. Se informa sobre los materiales educativos que pueden utilizar para introducir transversalmente, si lo consideran oportuno, estos contenidos en sus respectivas clases y se les invita a participar en la organización de las actividades de sensibilización programadas a lo largo del curso escolar. Se pone un especial énfasis en el protocolo que se ha de seguir cuando en el aula hay un alumno transexual para que éste se sienta plenamente integrado en la vida del instituto, reconociéndole en todos los actos académicos por su sexo sentido.
  • Campañas de concienciación escolar sobre los perniciosos efectos de la homofobia a edades tan tempranas que permitan eliminar prejuicios y desterrar los comportamientos discriminatorios. Se organizan charlas, talleres y conferencias que se imparten en todos los cursos de un mismo nivel formativo, de acuerdo con el grado de madurez del alumnado y las necesidades detectadas. A través de la página web del instituto se da público conocimiento de las mismas. .
    Una charla resultará eficaz si cumple al menos dos de las siguientes premisas:
  • Que sea creíble
  • Que cubra necesidades detectadas o implícitas
  • Que genere expectativas de cambio o transformación personal.
El proyecto educativo trata de dar simplicidad a las actividades que se organizan. Se intenta captar la atención de los estudiantes a través de las llamadas “historias de vida”. Activistas LGBTI y profesionales del ámbito la cultura y de la salud acuden cada curso a la llamada del IES Duque de Rivas para transmitir los valores ciudadanos que promueven la convivencia.
La Educación en la Diversidad Sexual y de Género es la mejor vacuna contra la homofobia y debería introducirse en todas las etapas del currículo escolar, de acuerdo con el nivel de maduración de los propios estudiantes, tal como se hace con otras disciplinas. El prejuicio y el miedo alimentan la sinrazón. Los alumnos llegan, en general, muy prejuiciados a la Educación Secundaria, y ya sabemos que eliminar un prejuicio es mucho más difícil que mover una presa de hormigón. Esta situación evidencia, al menos en parte, que nuestras escuelas no se acomodan con sus planes formativos a las demandas reales de un alumnado que se desarrolla también en ambientes diversos, con nuevos modelos de familia distintos al tradicional, y que exige de la Administración Educativa el reconocimiento de su especificidad y una especial protección, por ser también los más vulnerables.

El periodista Leopoldo Alas Mínguez decía que “lo peor de todo es el miedo. Nos convierte en cómplices, cobardes y sumisos. El miedo no nos deja vivir”.
Los profesores tenemos una responsabilidad compartida por lo que hacemos y por lo que dejamos de hacer en nuestras escuelas. Si queremos construir una sociedad más democrática y respetuosa con los hechos diferenciales, se hace necesario tomar clara conciencia de aquellas ideas limitantes que alimentan el prejuicio social, y que generan un gran sufrimiento en niños y adolescentes que nada pueden hacer por cambiar su esencia identitaria.

A partir del próximo curso, el proyecto que sustenta la Tutoría LGBTI+H se pondrá en marcha de forma conjunta en siete institutos de la Comunidad de Madrid.

Romper con las cadenas del miedo, dar visibilidad y dignificar la vida de cuantos sufren por su condición sexual tiene que ser el argumento prioritario para acabar con una larga tradición de condena.

José Joaquín Álvarez de la Roza
Tutoría de Atención a la Diversidad Sexual y de Género
IES Duque de Rivas.

APROBADA POR UNANIMIDAD LA LEY CONTRA LA LGBTIFOBIA

La norma, cuya aprobación en el pleno de la Asamblea ha sido recibida con aplausos y banderas arco iris, ha sido impulsada por el Gobierno regional del PP y ha recibido 138 enmiendas de los grupos de la oposición. En el pleno de la Asamblea, los grupos han defendido la aprobación de esta 'Ley de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género de la Comunidad de Madrid', que combatirá las agresiones físicas y las discriminaciones a personas del colectivo de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI).
La diputada de Podemos Beatriz Gimeno ha destacado el hecho de que la ley obliga a introducir de manera obligatoria la educación contra la LGTBIfobia en el sistema educativo y que "impone sanciones duras a quien discrimine por acción a quien pudiendo evitar esa discriminación no lo evite".
Todos los grupos han coincidido al destacar que las medidas que contienen la nueva Ley prevendrán la discriminación de todo tipo y promoverán la inclusión social y la visibilidad de las personas LGTBI que estén en situación de riesgo o de exclusión social.

miércoles

SENTENCIA EJEMPLAR

Tres años de cárcel para cada uno de los dos acusados de la agresión homófoba en Fomento

R.GARCÍA - LA NUEVA ESPAÑA
El magistrado titular del Juzgado de lo penal número 1 de Gijón condenó ayer a tres años de cárcel a cada uno de los dos acusados de una agresión homófoba que tuvo lugar en mayo de 2015 en un bar de copas situado en la calle Rodríguez San Pedro. El juez impone además a los procesados el pago de una indemnización de 18.565,48 euros en una sentencia en la que reconoce que al denunciante le rompieron la mandíbula por manifestar públicamente su condición sexual.
"No existiendo ningún incidente previo, ni provocación alguna por el agredido, la consecuencia lógica que se infiere es que la agresión vino motivada por su previa manifestación de ser homosexual", afirma el magistrado. Los dos condenados -Alejandro Alonso y Jesús Jiménez- le propinaron varios puñetazos en la cara al herido en el interior de un establecimiento de hostelería poco después de conocerle. Los golpes le provocaron al denunciante numerosas lesiones. "Sufre secuelas importantes, no puede masticar bien y tiene que tener cuidado al bostezar porque le puede quedar la boca bloqueada", explicó durante el juicio un médico forense. El chico tuvo que ser sometido a una intervención quirúrgica con anestesia general como consecuencia de los golpes y tardó más de 100 días en curar, ocho de los cuáles tuvo que permanecer ingresado en el Hospital de Cabueñes.
La agresión quedó grabada en las cámaras de seguridad del establecimiento hostelero. Los jóvenes intentaron durante el juicio justificar su actuación con argumentos que ahora rechaza el magistrado. "Coincidimos fuera de un bar. No le conocía de nada pero ahí ya noté las miradas. Cuando fuimos al baño me tocó el culo, intentó ligar conmigo y le agredí. Reaccioné mal pero no soy homófobo, pido perdón", aseguró uno de los imputados intentado excusar la agresión alegando un "acoso" que niega el juez.
La víctima y los agresores se habían conocido en la calle, en donde habían coincidido en dos grupos de jóvenes. "Iba con una amiga, nos preguntaron si éramos novios y yo dije que no, que ella llevaba 15 años con su novio y que yo era maricón", relató el gijonés ante el juez haciendo hincapié en las secuelas psicológicas que sufrió tras el ataque. "Yo nunca tuve ningún problema por mi orientación sexual y me tengo que encontrar con líos a los 30 años pero ahora quiero dar la cara porque creo que debo hacerlo para luchar por la igualdad. Desde que me agredieron no me atrevo ni a darle un beso a un chico por la calle", explicó.
El juez considera a los acusados autores de un delito de lesiones con el agravante de haberlo hecho "por razón de la orientación sexual del agredido". El magistrado enfatiza, de hecho, que la Policía Nacional había indicado la homofobia como causa del ataque.
Ambos acusados contaban con antecedentes penales. Los agentes de la Comisaría de El Natahoyo encargados de su arresto llegaron a definir a los procesados como dos jóvenes "muy peligrosos". Los detenidos habían protagonizado otras trifulcas en establecimientos de hostelería. Uno de ellos, de hecho, se encuentra ya en la prisión de Villabona.
La sentencia que ayer hizo pública el juzgado de lo penal número 1 de Gijón es una de las primeras de tribunales asturianos en las que los jueces reconocen que se ha dado un caso de homofobia y se aplica el correspondiente agravante. Las federaciones del colectivo LGTB de toda España llevan meses alertando del continuo aumento de este tipo de agresiones en todo el país.

sábado

REFLEXIONES DE UN PROFESOR GAY FUERA DEL ARMARIO

CARLOS JAVIER HERRERO CANENCIA - CUADERNOS DE PEDAGOGÍA

Hace siete años empecé a trabajar como profesor de Lengua y Literatura en un instituto público de Madrid y desde hace cinco estoy completamente fuera del armario con mis alumnos. Con este escrito pretendo reflexionar sobre esta experiencia, aclarar las razones que me han llevado a hacerlo, y animar a mis compañeros a plantearse salir del armario.


¿Qué significa estar fuera del armario?
La definición más sencilla sería que "estar fuera del armario" quiere decir que todas las personas que te rodean saben que eres gay o lesbiana, no porque lo sospechen sino porque en algún momento lo has hecho evidente. No se trata de que los demás conozcan tu orientación sexual sino de que la sospecha o intuición que tenían en algún momento se ha visto confirmada porque lo has dicho tú. Parecería que es lo mismo, total ¿qué más da que lo sepan porque lo sospechen o porque se lo digamos? Pero importa y mucho, lo expresado en palabras adquiere una realidad que no se puede soslayar. Un compañero puede estar en contra de la extensión del derecho al matrimonio a parejas de gais y lesbianas. Si hemos expresado claramente con palabras que somos gais o lesbianas, tiene que afrontar que nos está negando derechos a personas de carne y hueso. (A propósito, puede suceder que nuestro compañero lo afronte y se encuentre perfectamente cómodo negándonos derechos).

He titulado este escrito Reflexiones de un profesor gay fuera del armario, ¿tendría las mismas connotaciones e implicaciones que el título hubiera sido: Reflexiones de un profesor lector apasionado del Quijote? ¿O Reflexiones de un profesor enamorado de la lírica tradicional? Sin lugar a dudas, no. De hecho, resultarían títulos pomposos sin mucho sentido. Y esto, por varias razones. En primer lugar la consideración social que se les otorga difiere completamente. Que a alguien le guste el Quijote y disfrute con las jarchas no tiene mayor trascendencia que el placer estético que pueda extraer de ellas. Que a alguien le gusten las personas de su mismo sexo, y todavía más, que alguien ame a una persona de su mismo sexo, va mucho más allá de las personas implicadas. Para empezar, este mismo artículo escrito por otro profesor que se halle en otras circunstancias (en alguno de los más de 80 países que persiguen la homosexualidad por ley, por ejemplo) le puede costar el trabajo, la libertad e incluso la vida. Simplemente el escribirlo es un lujo que está al alcance de una porción mínima de profesores gais y lesbianas. El coste sería demasiado alto.

Otra de las razones por las que el título de este escrito provoca efectos muy diferentes es que ser percibido como gay o lesbiana supone que lo que eres va a ser interpretado principalmente a través de este prisma. Da igual que alguien no lo sienta como algo relevante en su identidad, esa parte de tu personalidad va a convertirse en la fórmula que explique y dé sentido a toda tu vida.

Y por último está la cuestión de ser profesor, y por tanto, estar en contacto con menores. Dentro del imaginario homófobo ocupa un lugar destacado la figura del homosexual (y en este caso se refieren solo al homosexual masculino) como depredador sexual de menores. Cualquier gay cuyo trabajo esté relacionado con menores habrá escuchado esta pregunta, en cualquiera de sus variantes: “Pero, ¿tú no les harás nada malo, verdad?” La homofobia que implica esta pregunta creo que no necesita explicación. Presentarse como “profesor fuera del armario” conlleva un cierto riesgo, hasta en las situaciones más favorables que se puedan imaginar.


¿Por qué, entonces, salir del armario?
En primer lugar, la visibilidad LGTB (siglas que se corresponden con lesbianas, gais, bisexuales y transexuales) nos concede la posibilidad de actuar políticamente, entendida aquí la política en su sentido más amplio y no solo como elecciones. En política rige una ley parecida a la que Piaget descubrió en los bebés, a la que llamó permanencia del objeto, hasta cierta edad un objeto que desaparece de la vista deja de existir para un bebé. En nuestro caso, aquello que no se ve, no existe. Si no nos ven, no existimos, por tanto, no contamos, no tenemos problemas, no existen discriminaciones, no hay nada que plantearse. El verbo ver resulta engañoso, no se trata de literalmente de ver, sino de percibirnos y reconocernos. Pondré un ejemplo que creo que lo ilustra perfectamente. Podemos ver una pareja de mujeres ir de la mano por la calle, pero únicamente las veremos como lesbianas si ellas así lo manifiestan, de otro modo serán dos amigas que se quieren mucho. Que dos amigas se quieran mucho nos parece perfecto, y envidiable, y no se le puede objetar nada salvo lo siguiente. Dos amigas que se quieren mucho no necesitan plantearse quién va a poder decidir sobre su tratamiento si una de ellas se encuentra en un hospital, ni van adoptar o concebir hijos, ni van a tener problemas en cuanto a herencias, ni serán despedidas del trabajo, ni tendrán miedo a ser separadas por sus familiares cuando sean mayores...Por lo tanto, no es necesario reformar leyes que las discriminan, ni estudiar las situaciones de discriminación para plantear políticas sociales que las erradiquen, ni plantearse su visibilidad en los medios; no será necesario porque no se ven, y por tanto, no existen.

La visibilidad es, además, una cuestión en la que la cantidad y la cualidad importan. Es más efectivo políticamente que haya un número grande de personas LGTB que sean visibles, que estén fuera del armario; y es necesario que esa visibilidad sea lo más transversal posible. En las sociedades occidentales más permisivas, la visibilidad LGTB se reduce fundamentalmente a gais, y solo cuando son jóvenes, guapos, y con dinero. No se ven prácticamente lesbianas, transexuales y bisexuales, o se ven como estereotipos. En el caso de los gais, no se ven a los ancianos, los parados, los discapacitados, los niños, los enfermos crónicos (salvo que sean enfermos de Sida), etc. que son gais. Y por tanto, no es necesario plantearse qué podemos hacer para combatir la discriminación de todo tipo (incluido la que proviene de la propia comunidad gay), que sufre un gay que ha tenido la osadía de envejecer. Los gais, como podría suponerse por nuestra visibilidad pública, nacemos y morimos jóvenes, y mientras tanto, consumimos.

Otra cuestión por la que se debe salir del armario es la construcción de la propia identidad. Anteriormente me he referido a una de las desventajas de ser percibido como persona LGTB, o de salir del armario: el que esa parte de tu identidad va a arrollar a todas las demás, y se convertirá, se quiera o no, en la principal tarjeta de presentación. Es cierto, pero la alternativa creo que es peor. Permanecer en el armario nos deja más indefensos ante la identidad que se nos va a adjudicar, tendremos menos oportunidades de negociarla y dotarla de otro significado.

¿A qué identidad me refiero? A la que da la injuria. Antes de saber que nos gustaban los hombres, hemos sabido que “maricón” era uno de los peores insultos que se nos podían hacer. No hacía falta entender el significado concreto de la palabra, bastaba con que intuyéramos el lugar que se asignaba al así designado: los márgenes, el afuera. La palabra “maricón”, o cualquiera de sus múltiples sinónimos, actúa como un virus para el que existe un vacuna cuyo precio no todo el mundo puede pagar. Si has sido vacunado, si eres heterosexual o actúas como tal dentro de unos límites precisos que marca cada sociedad en cada momento, el insulto va a ser inocuo para ti. Si por el contrario, no eres heterosexual o no te adecúas a las prescripciones de género (ser un hombre o una mujer “como Dios manda” ) que se te exigen, el virus te hará enfermar y llegado el caso, puede ser letal. Esto explica el uso omnipresente en los pasillos de los institutos de la palabra maricón. Cuando les recrimino a los alumnos, siempre de la manera más cordial, me contestan que no le están llamando al otro de verdad “maricón”, que no le están insultando. Y queda ahí retratada toda la homofobia que les rodea como el aire, invisible pero que se respira a cada momento. Efectivamente, ellos saben que el “otro” no es maricón, que está vacunado, no hay peligro de que enferme. Solo enfermará quien lo sea, solo en ese caso estarán insultando.

Curiosamente, y siguiendo con la metáfora, salir del ambiente (de nuevo, en las sociedades más permisivas) supone acceder a una cierta vacuna. Si tu entorno sabe que eres una persona LGTB probablemente te vas a evitar un montón de situaciones incómodas, chistes homófobos y la homofobia ambiente se va a aligerar.


¿Y por qué hacerlo en la escuela?
¿Y por qué no? podría ser la primera respuesta que diéramos. La respuesta a esta segunda pregunta es obvia, tiene un coste elevado, nos da miedo, puede traernos problemas. Para poder contrarrestar todas estas objeciones tenemos que precisar qué beneficios se pueden derivar del hecho de salir del armario, no solo con nuestros compañeros de trabajo, sino con nuestros alumnos.

En los colegios e institutos, los veamos o no, lo sepan ellos mismos o no, tenemos un alumnado LGTB que lo tiene más difícil que sus compañeros a la hora de ir creándose una identidad. Y también tenemos un alumnado que no es LGTB pero que es percibido como tal y puede sufrir la misma discriminación.
Para crearnos una identidad tenemos que tener referentes, personas con las que compararnos, admirar, rechazar, etc. En el caso de los adolescentes heterosexuales los referentes se encuentran por todas partes, en su familia, sus vecinos, sus amigos, en las novelas que lee, en la clase de Literatura, en la televisión, en las letras de las canciones que escucha, en los cuadros de la clase de Historia del Arte ..., literalmente, en todas partes.

El alumnado LGTB lo tiene mucho más difícil, ¿cuántos novelas adolescentes van a tener una protagonista LGTB, cuántas películas, cuántas canciones? Siendo optimistas, muy pocas. Si analizáramos los personajes LGTB que aparecen en la televisión o en las películas probablemente llegaríamos a la conclusión de que un porcentaje alto son personajes planos, estereotipados con pocas posibilidades que los jóvenes LGTB pudieran identificarse.

En la vida real, lo normal es que no conozcan a mucha gente que esté fuera del armario. Por ello me parece importante que los profesores salgamos del armario para poder proporcionar referentes a nuestros alumnos. Con esto no estoy diciendo que seamos su modelo a seguir, sino que seamos un modelo real con el que se puedan medir, que puedan aceptar o rechazar, que les ayude a construirse su propia identidad.

Sin lugar a dudas, otra consecuencia de salir del armario es que se crea un barrera protectora frente a la agresión homófoba. Ahora va a resultar más difícil meterse con un alumno LGTB sabiendo que hay un profesor que abiertamente lo es. Ojo, es un barrera, pero no asegura en absoluto que la agresión no se dé, aunque no sea delante de nosotros.

Otro de los efectos positivos es que empujas los límites de lo que es la normalidad, entendida en su versión más antipática: el cómo deben ser los seres humanos. Durante mi infancia asistí a un colegio religioso en el que todas las familias eran prácticamente iguales, papá, mamá, dos o tres hijos. El más mínimo signo de diferencia suponía un problema. Afortunadamente, este país ha cambiado mucho en los últimos cuarenta años, y cualquier clase de un colegio público (no así en muchos de los colegios concertados y privados) refleja una gran variedad: alumnos con distintos orígenes, distintas creencias, distintas situaciones familiares, distintas capacidades. Que un profesor salga del armario añade otro grado más de diversidad al grupo. Y no es baladí, en la medida en que todos los alumnos se reconocen como diversos, pueden aceptar mejor su propia diferencia y no vivirla como exclusión del grupo.


¿Cómo salir del armario con los alumnos?
Una consideración previa, como cualquier persona LGTB sabe, esta pregunta, y esta otra relacionada ¿cuándo puedo ir de la mano con mi pareja o simplemente relajarme en la calle sin exponerme a una agresión?, se nos van a plantear a cada rato, no se contestan de una vez para siempre. Y desgraciadamente, esto les parecerá un lujo asiático a la gran mayoría de personas LGTB de este mundo.

Supongamos que podemos y queremos dar ese paso. ¿Cómo hacer pública una información que todo el mundo considera que pertenece a nuestra intimidad, y que por tanto, no tiene mucha cabida en las aulas? Desde luego huyendo como de la peste del modelo “tengo algo que confesarte”. Con los adultos siempre lo he tenido claro, mi salida del armario es indirecta, forma parte del decorado, no está dentro del espacio iluminado por el foco. Para que se me entienda, no empiezo diciendo “yo soy gay”, sino “un novio mío fue el primer insumiso juzgado en este país”, o algo parecido. No estamos hablando de si soy gay, el que yo sea gay lo vas a saber de la misma forma que yo entiendo que eres heterosexual cuando veo la foto de tu familia.

Con los alumnos lo abordo desde la cuestión del respeto. Al comienzo del curso les digo que para mí es muy importante que todos nos respetemos para que podamos convivir y aprender. Y les cuento mi experiencia de acoso en el colegio en el que estudié. Aquí sí es importante verbalizar claramente que eres gay. Cuando lo haces, entiendes por qué nuestros antepasados creían en conjuros, las palabras producen efectos, tienen poder, cambian cosas. De entrada, algo impensable en las aulas de los institutos, que durante unos segundos se haga un silencio de los que se cortan con cuchillo.


Mi experiencia de cinco años fuera del armario con los alumnos.
Como dije en la introducción, hace siete años empecé a trabajar como profesor. Durante dos años fui interino, y trabajé en los institutos madrileños IES Grande Covián, y IES Jaime Vera. A pesar de que ya había estado colaborando con el grupo de Educación de Cogam dando charlas sobre diversidad afectivo-sexual, decidí no salir del armario, me mantuve en el llamado “armario de cristal”, no lo dije pero tampoco lo oculté. Me sentía muy inseguro como profesor como para meterme en un berenjenal más. Al año siguiente aprobé la oposición y entré a trabajar en el IES Luis Buñuel de Alcorcón, y allí empezó la experiencia de estar fuera del armario en un instituto. Los últimos cuatro años he estado en el IES Rosa Chacel de Colmenar Viejo.

Sin duda, puedo calificar la experiencia como muy gratificante a nivel personal. No he tenido ningún problema con los profesores, los alumnos o los padres.
Los chavales parecen asumir sin ningún problema el tener un profesor gay. Las anécdotas más tiernas tienen que ver con mis alumnos más pequeños, los de doce a catorce, porque todavía mantienen la espontaneidad de los niños. Desde aparecer por un pasillo con una amiga que no es alumna mía para cerciorarse de que yo soy gay de verdad, y ver la cara que se le pone con mi respuesta; hasta pedirme sinceras disculpas cuando en las escaleras uno a otro se han llamado maricón, y de pronto, ven que yo estoy por allí.

Los incondicionales de la teoría del “choque de civilizaciones” no encontrarán confirmada sus teorías en mi experiencia. Entre los alumnos más cariñosos conmigo (también es cierto que no les doy clase, ya se sabe que la convivencia estropea muchas cosas) está un grupo de chicos adolescentes de origen marroquí. Lo menciono aquí porque en el imaginario colectivo está el que necesariamente tiene que haber problemas con estos adolescentes. Como digo, no ha sido mi caso.

Un momento emocionante fue cuando vino un ex alumno del centro a visitarnos y me contó cuánto le había ayudado para poder aceptarse como gay, aunque en su momento no me dijera nada. También me contó algo que me ha hecho reflexionar desde entonces, en muchas ocasiones me había defendido ante sus compañeros cuando me insultaban. Se me ocurren varias consideraciones. Obviamente, el que yo no perciba comportamientos homófobos entre mis alumnos no quiere decir que no existan. Y el hecho de estar fuera del armario puede tener un efecto no buscado, el que los alumnos LGTB sean testigos presenciales de insultos homófobos dirigidos al profesorado LGTB, es decir, aumentar la concentración de homofobia que respiran a diario.

Por otro lado está la cuestión de la formación de la identidad masculina a través del rechazo de la homosexualidad y la feminidad. Puede que parte de esos insultos se deban a la necesidad de configurarse como “hombres” en un sentido muy tradicional.

Pese a todo, y voy terminando, creo que es útil salir del armario con los alumnos, aunque no sea suficiente para erradicar la homofobia de los institutos; y creo que el profesorado LGTB debemos reflexionar sobre estas cuestiones, sea cual sea la decisión que tomemos finalmente.

Además de agradecer a mis compañeros y alumnos de todos los institutos en los que he estado su apoyo y cariño, me gustaría terminar con una utopía y una cita.

La utopía sería que este texto se volviera cuanto antes incomprensible (suponiendo que no lo sea ya por otros motivos), que resultara tan absurdo como ahora ocurriría con un texto en el que aparecieran frases como esta “¿Cómo decirles a tus alumnos que te fascina el número pi?”, que necesitara numerosas notas a pie de página para explicar un contexto histórico que en nada se pareciera al del lector, que ese lector no pudiera creerse que hubo un momento en el que las diferencias que se dan entre los seres humanos fueran motivo de discriminación.

Y la cita:

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”

Eduardo Galeano.

Sigamos caminando.

viernes

SI EL PREJUICIO ES UNA ENFERMEDAD, LA INFORMACIÓN ES LA CURA


Ellos son VIH positivo y están cansados de los prejuicios de la sociedad. Por eso crearon una campaña en la que se sacaron sangre y la pusieron en afiches y carteles que iban a ser expuestos en las calles. Obviamente estos carteles eran completamente inofensivos pero llamaban la atención de las personas. La idea era acabar con los prejuicios hacia las personas que son portadoras de este virus e informar a la población

INICIATIVA EDITORIAL

martes

ENTREVISTA


Estudiantes del IES Duque de Rivas en una instantánea tomada durante las undécimas Jornadas sobre Cultura LGBTI, conmemorativas del 17 de mayo, celebradas la pasada semana.

ARES DALMAU - UNIVERSITAT BLANQUERNA-RAMÓN LLULL
(Anexo al trabajo final del Máster de Formación del Profesorado)

A nivel estructural, ¿cómo es la asignatura de diversidad afectivo-sexual?  

No es una asignatura. Es un proyecto de innovación educativa encaminado a desterrar el sexismo y la violencia del entorno escolar, con especial atención hacia aquellos adolescentes que no se sienten reconocidos en la orientación sexual dominante y que son frecuentemente víctimas de la homofobia y objeto de discriminación. Sus contenidos figuran el Proyecto Educativo del IES Duque de Rivas y en su Programación General Anual.

La tutoría trabaja en tres vertientes:
  • Atención a adolescentes LGBTI y sus familias. Ponemos a su disposición recursos educativos que ayuden, si se precisan, a resolver las dudas que se puedan plantear sobre diversidad sexual y de género así como al empoderamiento de aquellos estudiantes que están en situación de riesgo. Mantenemos también reuniones periódicas de carácter confidencial con las personas que lo soliciten.
  • Atención al profesorado. Les informamos sobre materiales educativos y cursos en DSG.
  • Campañas de sensibilización escolar al conjunto del alumnado sobre los perniciosos efectos de la homofobia en la adolescencia que permitan eliminar prejuicios y desterrar los comportamientos discriminatorios. A lo largo del curso escolar organizamos charlas, talleres y conferencias que se imparten en todos los cursos de un mismo nivel formativo de acuerdo con el grado de madurez del alumnado y las necesidades detectadas. En página web del centro educativo se detallan las que hemos organizado este año.
2. ¿Tiene un marco académico/pedagógico de referencia o un marco teórico en el que basarse para poder llevarlo a efecto?


Intentamos dar simplicidad a las actividades que organizamos. Procuramos captar la atención y empatía de los estudiantes a través de las “historias de vida”. Nuestro proyecto se nutre fundamentalmente con activistas LGBTI y profesionales del ámbito de la salud que deciden colaborar, como agentes de la educación no formal, para transmitir valores ciudadanos que promuevan la convivencia y el respeto a la diferencia por orientación sexual o identidad de género. 

Una charla resultará eficaz si cumple al menos dos de las siguientes premisas:
  • Que sea creíble
  • Que cubra necesidades detectadas o implícitas
  • Que genere expectativas de cambio o transformación personal.
3. ¿Cuál es el perfil socio-económico de los alumnos de su centro? ¿Es un IES público o privado? ¿Hay mucha inmigración u otras diversidades que atender? ¿Se han producido problemas o conflictos con las familias por los contenidos impartidos? ¿Qué opinan las familias sobre los mismos? ¿Ha percibido alguna vez prejuicios por parte de los familiares?

Estudiantes de perfil socio-económico medio al que se une un significado número de alumnos procedentes de la Cañada Real, de limitada extracción económica, pertenecientes principalmente a familias emigrantes que están plenamente integrados en la vida de un instituto público de referencia en la Comunidad de Madrid. Las actividades de sensibilización educativa se desarrollan por niveles dentro del Programa de Acción Tutorial y están convenientemente anunciadas en la página web del centro escolar. No ha habido problema alguno con las familias de los estudiantes. Al contrario, en distintos momentos el AMPA nos ha prestado su colaboración para llevarlas a cabo y en reiteradas ocasiones nos han manifestado su compromiso con el proyecto educacional. 

4. ¿Cuál es según su experiencia la mejor edad para introducir estos temas? ¿Cree que es mejor hablar de las distintas identidades de género, por ejemplo a los 11 (en la pubertad o un poquito antes, cuándo probablemente aún no habrán tenido experiencias) o quizás mejor en 3º/4º de ESO, cuando los alumnos son un poco más maduros y pueden reflexionar sobre esto de una manera más seria o profunda?

La Educación en Diversidad Sexual y de Género es la mejor vacuna contra la homofobia y debería introducirse en todas las etapas del currículo escolar, de acuerdo con el nivel de maduración de los propios estudiantes, tal como se hace con otras disciplinas. El prejuicio y el miedo alimentan la sinrazón. Los alumnos llegan, en general, muy prejuiciados a la Educación Secundaria, y ya sabemos que eliminar un prejuicio es más difícil que mover una presa de hormigón. Esta situación evidencia, al menos en parte, que nuestro sistema educativo no se acomoda con sus planes formativos, en pleno Siglo XXI, a las demandas reales de un alumnado que se desarrolla también en ambientes diversos con nuevos modelos de familia distintos al tradicional, y que exige de la Administración Educativa el reconocimiento de su especificidad y una especial protección, por ser también los más vulnerables.


5. ¿Cómo introduce el tema durante las primeras sesiones? ¿Habla primero de valores como el respeto o la empatía? ¿Hace algún ejercicio práctico o dinámica con sus alumnos para introducir los valores de empatía o respeto?

Me parece fundamental hacerles entender que todos tenemos una corresponsabilidad con las acciones que acometemos cada día, también con las que dejamos de hacer. El respeto y la empatía son dos valores esenciales que nos ayudan a manejarnos cívicamente. Si queremos construir una sociedad más democrática y respetuosa con los hechos diferenciales, se hace necesario tomar clara conciencia de aquellas ideas limitantes - que todos tenemos - y que alimentan el prejuicio social, causando un gran sufrimiento a personas que nada pueden hacer por cambiar su identidad o condición sexual.
En un tono más personal, hago referencia a las circunstancias que viví como adolescente homosexual - en los últimos años de la dictadura y en los primeros de la democracia - en un entorno homófobo y hostil, y los perniciosos efectos que tuvieron sobre mi vida. Un sentimiento de adolescencia perdida, muy común entre los jóvenes homosexuales y transexuales de mi generación. En un tono más constructivo, les informo de cómo a través de la resiliencia y de la educación conseguí revertir lo que en aquellos tiempos percibía como una tradición de condena. Y desde luego, les hablo de la gran felicidad que me reporta HOY la Tutoría de Atención a Adolescentes LGBTI del IES Duque de Rivas. En último término, les doy las gracias, señalando que como profesor también me he beneficiado del proyecto educativo por lo mucho que he podido aprender en sus once años de vida.

6.¿Cuál es la reacción de los alumnos? ¿Es fácil/difícil tratar esta diversidad en serio y con profundidad con ellos? Y en este sentido, ¿cree que influye el marco cultural y socio-económico de los alumnos y las familias en relacción a sus contenidos?

La reacción del alumnado es siempre positiva. Entienden muy bien la importancia del tema que se está tratando y agradecen, con un mutismo inusitado, ese acto en el que de alguna manera el profesor se inmola ante ellos para dar a conocer aspectos de su vida íntima que entroncan directamente con los miedos e inseguridades propios de su edad y del tiempo que les ha tocado vivir. Al término del taller se muestran conciliadores y agradecidos. Ni el nivel socio-económico ni el marco cultural influye en el desarrollo de la actividad. Cuando nos atrevemos a desnudar el corazón y les hablamos con sinceridad su respuesta es, invariablemente, entusiasta. En esta dirección web se puede ver el extracto de una actividad desarrollada recientemente en el Instituto de Enseñanza Secundaria Renacimiento de Madrid:
http://elpais.com/elpais/2016/05/17/videos/1463494694_741867.html

7. Sobre la efectividad de estas clases o contenidos: ¿Había síntomas de acoso escolar o discriminación hacia alumnos con diversidad afectivo-sexual y de identidad de género en su centro antes de poner en marcha el proyecto educativo? ¿Qué indicadores había? Y en caso positivo, ¿cree que con estas clases han bajado estos casos?

Sin caer en la autocomplacencia debo decir que la Tutoría LGBTI nació para dar respuesta a la demanda invisibilizada de adolescentes homosexuales y transexuales, que veían un día sí y otro también - en un espacio que proclamaba como ideario el respeto de los Derechos Humanos - su dignidad vilipendiada cada vez que un estudiante denigraba a otro con el consabido insulto.
La homofobia campa a sus anchas en los centros de educación primaria y secundaria españoles, sin que de momento las autoridades educativas hagan nada por evitarlo.
Me siento muy orgulloso de nuestro proyecto educacional. En el IES Duque de Rivas hemos creado un entorno que trata de poner en valor el respeto y la visibilización de las minorías sexuales. Once años de trabajo continuado han dado sus frutos. No digo que de vez en cuando no se produzcan actos homófobos; lo que sí puedo señalar, sin temor a equivocarme, es que hoy nuestro instituto es más seguro para aquellos estudiantes y profesores que decidimos expresar nuestra afectividad de un modo no convencional y con entera libertad.

8. Muchos estudios hablan de la importancia de la visibilización del profesorado LGTBI en las clases para dotar a los alumnos de referentes positivos que les faltan ¿Cree que un profesor/a que no forme parte de este colectivo puede dar las clases igual, aunque no haya vivido nunca la discriminación e invisibilidad de la sociedad?  ¿Diría que hay una cuestión de legitimidad a la hora de enseñar o hablar de la diversidad afectivo-sexual?

Tal como señalas, es muy importante que los adolescentes homosexuales y transexuales cuenten con profesores LGBTI como referentes positivos en los que mirarse. Docentes, que puedan exteriorizar con naturalidad su condición sexual al igual que lo hacen sus compañeros heterosexuales. Ahora bien, me parece fundamental enriquecer el proyecto educacional con voces autorizadas muy diversas (también de profesores y profesoras heterosexuales, padres y madres) que aporten conocimientos y ayuden a erradicar esta lacra, que como bien dice mi amigo Jesús Generelo, presidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transexuales, [la homofobia] es una de las expresiones más oscuras de la naturaleza humana.

Como educadores estamos obligados a mejorar la calidad de vida y cultural de nuestros jóvenes estudiantes que les permita alcanzar el mayor grado de autonomía personal, con el horizonte puesto en la transformación de la sociedad - para hacerla más libre e igualitaria - desde el laicismo y con los valores que propugna el movimiento feminista.

lunes

PEDRO ZEROLO: UNO MÁS, NADA MENOS - MEMORIA VIVA DE NUESTROS SUEÑOS

El poema no existe si no puedo decirlo susurrando a tu oído. El poema no existe si no puedo escribirlo en la desnudez de tu cuerpo”.  Blas Infante.


JUAN CRUZ - EL PAÍS

Las personas no mueren nunca, siempre que estén en nuestra memoria. Pedro Zerolo sigue riendo en nosotros, indignándose con nosotros, amando con nosotros, siendo ciudadano con nosotros. Nosotros nos vemos en Zerolo.Es un estímulo para vivir, o para luchar por la vida. Él luchó por la vida, una lucha a muerte en la que ganó esta impostora; pero primero luchó por la vida, por la libertad de la vida, de los otros. No fue ni cicatero, ni mentiroso, ni rencoroso, ni hipócrita; hizo de la risa (esa risa que ahora no sólo está en la memoria porque se fue sino en la vida porque está) su arma de batalla, su espada de fuego, su cara más feliz, y también más libertaria.Como su padre, como el tiempo y la realidad y del sueño de los que viene, fue republicano, y su última ambición, como ensayista, como pensador, como ser humano, fue escribir sobre esa republicanía; Yo soy republicano podría haberse llamado ese libro del que hablaba como si estuviera dibujando una prórroga en el tiempo imposible; a él se le adelgazó pronto el futuro, pero apuró el tiempo como si lo estuviera besando de noche.Era un ser humano emocionante, abogado (y abogado de veras, ejerciente) de las causas difíciles; ser maricón en sus tiempos era más arriesgado que ir a Vietnam, y él arrostró los lugares comunes, hizo bandera (bandera de arcoíris) de esa pasión por defender el amor contra viento y marea de los mareados clérigos de los tiempos más oscuros, y se hizo líder indispensable de un pensamiento, de una actitud, de un país que gracias a él fue mejor, más abierto, más tolerante, más culto, mejor que aquel país del que venía, del que veníamos; aquel país sórdido y triste que aún asoma por ahí bajo los faldones oscuros de la hipocresía.En él nos hemos visto desde que un día hizo de la sonrisa, de la verdadera sonrisa, no de la sonrisa impostada de los que buscan votos simulando risa cuando hay burla, su manera de ser y de acompañar a aquellos a los que la incomprensión (y la burla, precisamente) les ensombreció el rostro, el porvenir, la vida.Ahora ya ese Zerolo al que amamos, ese que está con nosotros, seres humanos conmovidos por su desaparición, confortados por su enorme presencia en las almas de los que lo conocimos, tiene una plaza.Quedamos en Zerolo.Nos quedaremos a vivir a la sombra de esa plaza, en la que él es ahora el árbol más grande, el más alto y también el más humilde. Un árbol Zerolo riendo en la plaza en la que vamos a quedar.Nos vemos, nos seguiremos viendo, en Zerolo, ese árbol de los colores del arcoíris.


domingo

REIVINDICANDO A CERVANTES COMO BISEXUAL

Este 23 de abril, en el IV Centenario del autor de El Quijote, denunciamos la ocultación de una parte de su vida y destacamos  sus relaciones tanto con hombres como con mujeres.

Este año de 2016 el movimiento LGBT celebra el Año por la visibilidad Bisexual, y desde la asociación Arcópoli de la Comunidad de Madrid queremos celebrar el cuarto centenario de la muerte de Miguel de Cervantes reivindicándolo como referente bisexual. Si bien es cierto que se ha ocultado esta parte de su vida, es posible encontrar pruebas suficientes de que a lo largo de su existencia mantuvo relaciones tanto con hombres como con mujeres.
 Aunque se menciona habitualmente su matrimonio con Catalina de Salazar como prueba irrefutable de su heterosexualidad, lo cierto es que la pareja sólo convivió entre 1586 y 1588; y que don Miguel tuvo varias relaciones con otras personas. El primer varón posiblemente fuera el cardenal Acquaviva, que se prendó de él al conocerlo en Madrid en 1568 y lo contrató como paje en Roma a lo largo de 1570. Después, en su prisión en Argel, la Sodoma de la época, entre 1575 y 1580 el mismo autor nos dice haber cometido "cosas viciosas, feas y deshonestas", señalando en otra parte que "entre aquellos bárbaros turcos en más se tiene y estima un muchacho o mancebo hermoso que una mujer".
Desgraciadamente hasta hoy, en la sociedad española, decir que alguien no era heterosexual se consideraba peyorativo, y más decirlo sobre uno de los prohombres de nuestra patria como es Miguel de Cervantes, por lo que ha sido ocultado progresivamente, mientras se destacaba sin embargo que se había casado con una mujer. 
Álvaro de la Serna vocal de Arcópoli declara:«la bisexualidad es una de las identidades menos representadas en la cultura, lo que conlleva una falta absoluta de referentes, en especial para las personas más jóvenes, que son las más vulnerables. Por eso resulta tan importante reivindicar a Miguel de Cervantes, cuya bisexualidad es desconocida por gran parte de la sociedad. Llevar este tema a las aulas acabaría con muchas barreras impuestas sobre las y los jóvenes LGTB".
Yago Blando, Coordinador de Arcópoli, comenta que "es necesario reivindicar a los grandes escritores y escritoras mencionando todos los aspectos de su realidad. Que Cervantes fuera bisexual es tan relevante como que Lope fuera un hombre muy mujeriego, pero al explicar en los institutos la literatura española sólo se comentan las peripecias heterosexuales de algunos autores. Resultó muy difícil revindicar a Lorca como autor visiblemente gay, y hoy, Día del Libro, en el Año de la Bisexualidad, es importante empezar a rescatar la realidad vital de Cervantes y poder afirmar sin ningún problema que mantuvo relaciones con hombres y mujeres. Nuestra juventud bisexual merece crecer pudiendo reconocerse en el autor de El Quijote. No podemos dejar a Cervantes en un lugar del armario de cuyo nombre no queremos acordarnos".